martes, 30 de diciembre de 2014

La más dulce de las torturas

No soporto la idea de que te volverás a ir. No soporto la idea de que nunca estaremos juntos. Hay tantas cosas que no soporto...

Tantas horas juntos, siendo solo dos amigos que disfrutan la compañía del otro. No lo soporto, pero tampoco soportaría la idea de que no fueses mi amigo. Contradictorio, pero igual de cierto que la blancura de la nieve. Es una tortura estar contigo y no poder besarte, acariciarte. Pero es la más dulce de las torturas. No hay droga más dura y adictiva que el amor. Necesitas consumir para ser feliz, le necesitas a él.

No hay forma de desintoxicarme, es imposible. No hay efecto secundario que pueda borrarte de mi mente. El síndrome de abstinencia, representado en la maldita distancia es lo que me consume por dentro. No tenerte cerca me mata poco a poco, y me hace peor persona, más fría, más oscura, más encerrada en mí misma.

Nunca pensé que se podría llegar a querer tanto a alguien. Un amor que puede con cualquier tropezón. Da igual que haga algo que no te guste o que incluso te duela. Vuelvas a tropezar una y mil veces con la misma piedra, y es que es tu piedra, y solo tuya. Es imposible no quererle, no sonreír al leer sus mensajes o escuchar su voz en esas interminables llamadas para "poneros al día".

viernes, 19 de diciembre de 2014

Tic tac

¡Qué poquito queda! Solo me quedan horas para tener el placer de que rodee con sus brazos, quizás no sean los más fornidos del mundo, pero son en los que más segura me siento. Volver a oler de cerca su perfume, ese que me evade al paraíso, el paraíso de su cuello. Que su contagiosa risa suene como un canto de ruiseñor en mi oído, suave y melodiosa.

Sí, somos "solo" amigos, pero para mí es especial. Y lo entrecomillo porque no es tan poca cosa. Una amistad es un tipo de amor, o el amor es un tipo de amistad, todo depende de como se mire.

La Navidad no es mi época favorita del año por problemas familiares, pero me encomiendo a la magia que se le supone a esta temporada. Necesito esa chispa que encienda su fuego, porque el mío está perfectamente avivado. Ese momento en el que el mundo se pare, en el que solo estemos él y yo, seamos un solo ser.

Queridos Reyes Magos... No pido mucho... o sí... le pido a ÉL.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Maquillaje... ¿y algo más?

Nunca he sido una fan del maquillaje. Muchos hombres piensan que una mujer maquillada excesivamente oculta algo. Pero bueno, eso no es creíble, ya que siempre se fijan en chicas maquilladas... Hipocresía. 

El maquillaje no oculta pequeños defectos de nuestra cara. Oculta inseguridades y miedos. Muchas chicas se sienten inseguras sin llenar sus rostros con productos artificiales. Y en eso se convierten, en algo artificial. 

Se está perdiendo la naturalidad y eso es evidente. Un rostro natural es más bonito que uno con mucho maquillaje. No estoy diciendo que las chicas que no se maquillan sean mejores, pero si que denotan una mayor transparencia y seguridad en sí mismas (no tiene por qué ser así). 

Como habréis comprendido, yo odio maquillarme. Normalmente, no lo hago. Mis gafas, mis ojeras y mis pelos son el pan de cada día, pero quien me quiera, me querrá con todo eso. Incluido él. Le quiero con toda mi alma, pero mis convicciones son más fuertes. Quizá sea que él está perdiendo fuerza en mi interior, o que soy demasiado tozuda como para cambiar. 

No sé si le gustan las chicas con mucho o poco maquillaje, o si eso no le importa. Pero no voy a cambiar. Puede que me arregle un poco más que de costumbre para ese esperado reencuentro. Quizá me acerque a ese pintalabios discretito, o incluso al corrector. ¡Que osadía!