Siempre pensaste que si lograbas sacarlo de tu mente, lo ibas a odiar. Era el método más fuerte y eficaz que estabas dispuesta a usar. No te importaban sus consecuencias. Odiarle parecía el plan perfecto. Pero no, no le odias. No sientes ningún rencor hacia él. Quizá el problema hayas sido tú misma todo este tiempo. Pero también eres tú la solución. Te cegaste de amor por alguien que no te correspondía. Lo has pasado muy mal la mayor parte del tiempo. Has llorado de rabia y de tristeza. Has pensado tanto que tu cabeza iba a estallar. Pero también has volado a su lado. Has rozado el cielo con los dedos cada vez que sacaba su lado más tierno contigo.
Ahora eres una mujer nueva, y todo esto tiene que ayudarte a construirla. Tienes que llevarte todos los momentos buenos y las lecciones. Qué no son pocas. Disfruta de la vida, vuelve a enamorarte. Pero por favor, hazlo de alguien que te ame.



