martes, 30 de diciembre de 2014

La más dulce de las torturas

No soporto la idea de que te volverás a ir. No soporto la idea de que nunca estaremos juntos. Hay tantas cosas que no soporto...

Tantas horas juntos, siendo solo dos amigos que disfrutan la compañía del otro. No lo soporto, pero tampoco soportaría la idea de que no fueses mi amigo. Contradictorio, pero igual de cierto que la blancura de la nieve. Es una tortura estar contigo y no poder besarte, acariciarte. Pero es la más dulce de las torturas. No hay droga más dura y adictiva que el amor. Necesitas consumir para ser feliz, le necesitas a él.

No hay forma de desintoxicarme, es imposible. No hay efecto secundario que pueda borrarte de mi mente. El síndrome de abstinencia, representado en la maldita distancia es lo que me consume por dentro. No tenerte cerca me mata poco a poco, y me hace peor persona, más fría, más oscura, más encerrada en mí misma.

Nunca pensé que se podría llegar a querer tanto a alguien. Un amor que puede con cualquier tropezón. Da igual que haga algo que no te guste o que incluso te duela. Vuelvas a tropezar una y mil veces con la misma piedra, y es que es tu piedra, y solo tuya. Es imposible no quererle, no sonreír al leer sus mensajes o escuchar su voz en esas interminables llamadas para "poneros al día".

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