martes, 28 de octubre de 2014

Echo de menos tus brazos

Añoro aquellos días que, a pesar de ser de forma amistosa, estaba en tus brazos. Tus cortos pero intensos abrazos eran la luz de mis días. Esos instantes eran lo más añorado del tiempo que estábamos sin vernos.

Sin embargo, ahora estás lejos y debo conformarme con los recuerdos. Esas imágenes que llega a mi memoria son las únicas capaces de evadirme de esta soledad. Puedo soñar despierta si es con tu recuerdo, con el sonido de tu sonrisa y la sensación de sentir tus labios en mi mejilla.

Cuento los días desde que te fuiste y los que me quedan para volver a abrazarte. Me doy cuenta de que estamos a medio camino. Me queda lo mismo para ese gran reencuentro que el tiempo que ha pasado desde la despedida. Este tiempo ha pasado lento y monótono, así que no quiero imaginarme como va a ser la espera, la otra mitad de ese tedioso tiempo.

Yo me preparo sin descanso para ese día. Quiero mostrarle todo mi esplendor tanto físico como psíquico. Deshacerme de esos kilos de más, de mis imperfecciones externas. Que le brillen los ojos de lo que ve y no solo de esa emoción, que al igual que yo, espero que sienta. Sin embargo, sé que él no es de esos que solo se fijan en lo externo. Nunca he creído en las energías, pero si eres positivo, se transmitirá. Quiero que vea en mí a esa persona que, a pesar de que lo niegue, e incluso se lo niegue, anhela.

jueves, 23 de octubre de 2014

"Eres una romántica"

Todo el mundo me dice lo mismo. "Eres una romántica", y sí, lo sé. Soy una romántica, y lo cierto es que me encanta. Me evado soñando que estoy con él en algún paraíso, siendo felices juntos. Ese romanticismo de los antiguos, en el que su amado era el centro de todo y sufrían únicamente por sus negativas.


Sin embargo, ese romanticismo se ve como algo utópico. Es imposible porque suena demasiado idílico. Me niego a aceptarlo. ¿Por qué él no va a pensar como yo? De hecho, estoy casi segura de que lo hace. Sé que es como yo, por eso puedo ser romántica. Si algún día estuviese entre sus brazos, que las cosas serían como mi utópico romanticismo quiere que sean. Mi anterior entrada está íntimamente relacionada con ese ansiado futuro.

Ser romántico no es ser un soñador incomprendido. Es darlo todo por esa persona. Quizá arriesguemos demasiado, pero esa persona es nuestro faro, nuestra guía.


lunes, 20 de octubre de 2014

Una vida contigo

A pesar de nuestra corta edad, sueño con ese futuro en común. Me imagino en diez años enfundada en mi vestido blanco inmaculado y perfecto, entrando en una iglesia sobriamente decorada para la ocasión. A mi lado, el que hasta ese momento sería el único hombre de mi vida: mi padre. A los pies del altar, ÉL. Su cara habla por sí sola, especialmente sus ojos brillando de la emoción. Allí está, su esbelta y alta figura, cubierta por un frac que le sienta como un guante. Tras una emotiva ceremonia, llega el banquete, con nuestras familias y amigos. Después, llegarán nuestros primeros momentos a solas como marido y mujer.

Dos años más tarde, la familia aumentaría, según ese plan vital de película. Nunca he sido una
apasionada de los niños, pero creo que a su lado sería capaz de tener uno, dos o incluso tres. Crecerían con todo el apoyo que se le puede brindar a un hijo, porque ambos sabremos muy bien los sacrificios que requiere llegar a la cima.

Sin embargo, todo esto es demasiado idílico y sé que no sucederá... aún así, quiero que sepas que te quiero, y que eres un sueño.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Miedo a perder(le)

El "amor de tu vida" está soltero, y no es una fantasía tuya, sino la realidad. Nadie ocupa su corazón de manera formal. Sin embargo, alguien habitará en su corazoncito de la misma manera que él lo hace en el tuyo. Tienes miedo de que esto sea tan fuerte como lo que tú sientes por él. Sí, tu mayor temor es que él sienta lo mismo por otra mujer que tú por él. Y es que no eres capaz de imaginar tu vida sin él, ya sea porque no le sacas de tu cabeza, o porque un golpe de suerte, o más bien un huracán de fortuna, sea tuyo. Yo lo llamaría alcanzar el nirvana.

Pero volvamos a la cruda realidad, y no me refiero a esa película en la que todo es tan ideal. Te mata la idea de que no sea capaz de verte porque su corazón está ciego, pero no puedes reprochárselo: te sucede lo mismo. Sin embargo, tu ceguera hace que tu corazón no quiera verlo, pero en el fondo, lo sabes. Sabes que a él le puede ocurrir lo mismo.

Esa hipotética mujer de sus sueños es la causante indirecta de tus momentos más bajos. Estos momentos tendrían una clasificación dividida en dos tipos. El primero sería la ira. Te saca de tus casillas el hecho de que ella, que probablemente le ignore, sea la que ocupa un sitio privilegiado en sus pensamientos. El segundo sería la tristeza. Esas noches de lágrimas, las cuales solo conoce tu almohada. Esos momentos en los que estás a solas contigo misma, con tus pensamientos. Esos que ese hombre ha invadido por completo.

MIEDO. Esa es la palabra. No eres capaz de ver que alguien le pueda hacer más feliz que tú, porque tú eres la persona indicada. Compartís gustos, forma de ser y de ver la vida. Te parece tan evidente que sois el uno para el otro, que no contemplas la idea de que otra pueda ocupar ese lugar. Más aún si es bastante diferente a lo que tú crees que a él le gusta, o estás segura de que le va a hacer daño porque no es alguien de fiar.

La vida es injusta, muy injusta. Pero al final cada uno recoge lo que siembra. Esta paradoja es igual que la contradicción entre corazón y cabeza. ¿Por qué el corazón y la cabeza se oponen? Cuando esto sucede, y nos enamoramos locamente de alguien, tendemos a intentar combinarlos. Es decir, queremos que nuestra cabeza apruebe lo que siente nuestro corazón. Para ello, idealizamos a esa persona en nuestra cabeza. Tendemos a asemejarnos a ellos para que se fijen en nosotras. Sin embargo, y aunque sea un trabajo arduo, debemos saber hasta donde llega nuestra "locura". ¿Realmente me gusta algo o lo hago por llamar su atención? ¿Le estoy cambiando en mi cabeza para asemejarle a mí y que mi cabeza interprete como lógico lo que siente mi corazón? Sea como sea, es el miedo a perder a esa persona lo que nos lleva a querer ser su media naranja perfecta, esa con la que encaja como piezas de pu
zle. Tenemos miedo a perder a esa pieza, a nuestra pieza.

lunes, 6 de octubre de 2014

"Darte mi vida, venderte mi alma"


Dicen que solo tengo que desearlo 
Dicen que eternamente me andas buscando 
Dicen que si eres mio yo seré tuya 
Dicen que tu has venido a cambiar mi vida 

Digo donde has estado todo este tiempo 
Digo que te deseo, pero te temo 
Sera mi suerte un día la de tenerte 

Yo digo que yo voy 
y que me muero por verte, y por darte mi vida 
venderte mi alma, quedarme a tu lado 

aunque no me haga falta 
sentir que este invierno se acaba. 
Mirarnos por dentro, perder el aliento 

morirnos de ganas, romper nuestro récord en 
cada mañana, la calma 
llego 

Dicen que nos vallamos con todo al cielo 
Dicen que si tu puedes, yo también puedo. 
Dicen que cada noche es nuestra estrella, 
la que ilumina el canto de las sirenas 

Digo donde has estado todo este tiempo 
Digo que te deseo pero te temo 
Sera mi suerte un día la de tenerte 

Yo digo que yo voy 
y que me muero por verte, y por darte mi vida 
venderte mi alma, quedarme a tu lado 
aunque no me haga falta 
sentir que este invierno se acaba. 
Mirarnos por dentro, perder el aliento 
morirnos de ganas, romper nuestro récord en 
cada mañana, la calma.. 
... 

y que me muero por verte, y por darte mi vida 
venderte mi alma, quedarme a tu lado 
aunque no me haga falta 
sentir que este invierno se acaba. 
Mirarnos por dentro, perder el aliento 
morirnos de ganas, romper nuestro récord en 
cada mañana, la calma.. 

Por darte mi vida 
venderte mi alma, quedarme a tu lado 
aunque no me haga falta 
sentir que este invierno se acaba. 
Mirarnos por dentro, perder el aliento 
morirnos de ganas, romper nuestro récord en 
cada mañana, la calma.. 
llego

sábado, 4 de octubre de 2014

El hombre de mi vida

No estoy enamorada de un Romeo, tampoco de un Don Juan. En realidad, no lo necesito. Estoy enamorada de un hombre humilde, de una gran persona, con un corazón que no le cabe en el pecho. Ese hombre discreto, educado y caballeroso es el que ha logrado entrar en mi corazón.

Sus ojos claros son la luz de mi vida, y su sonrisa, inseparable de su cara morena, ilumina mi día a día. A pesar de la distancia, lo siento conmigo cada día. Quizá porque no consigo sacármelo de la cabeza, no logro dejar de imaginar un hipotético día en el que esté en sus brazos.

Sin embargo, él no lo sabe. O sí... Hay cosas que se notan y creo que el amor en el rostro de alguien es un claro ejemplo. Esos ojos que destellan, una sonrisilla estúpida... Realmente, ¿lo sabe y lo ignora? ¿No lo sabe? Sea lo que sea, la intriga me mata, pero el miedo me frena. Miedo a perder todo lo ganado, y lo que es peor, perderle para siempre.