Sin embargo, toda esta fantasía se desvanece cuando escuchas que en el andén de al lado está a punto de salir el tren cuyo destino es la ciudad donde vive ÉL. Desearías coger ese tren, No obstante, la sociedad nos impone unos roles tan fuertes que
Por un momento fantaseas con la idea de coger ese tren y no el tuyo, el de siempre, el de la rutina. Plantarte allí y soltarle la verdad, toda la verdad. Eso que sientes y que te oprime el pecho, porque tu corazón late tan fuerte por él que tienes miedo de que cualquier día sea él quien se escape de tu pecho y le diga a tu hombre lo que sientes por él.
La vida sería distinta si nos guiásemos más por el corazón y menos por la cabeza. Seríamos menos fríos, menos calculadores... Seríamos más felices.
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