miércoles, 5 de noviembre de 2014

Cuando crees que se acaba...

... siempre vuelve. Y si, me refiero a ÉL. Básicamente, es lo que hago siempre.

Yo me caracterizo por ser muy veleta en el amor. Mi corazón es una vorágine de sentimientos, una montaña rusa.

Hoy estaba disfrutando de unos agradables momentos en compañía de un chico guapísimo, ese que volvería loca a cualquier mujer. La sensación que produce en mi es principalmente duda. Dudaba de si de verdad estaba enamorada de ÉL. Eso rondó por mi cabeza varias horas. No era el hecho de que aquel chico me atrajera, sino que me hizo ver que hay más hombres en el mundo. Hay más peces en el mar.

En un momento dado, tuve que mirar mi móvil, y tenía varios mensajes. Aprovechando que la conversación se había desviado, los leí. Mi mejor amiga, varios grupos de esos inútiles... y ÉL. Me hablaba de lo bien que le trata la vida. De repente, una sonrisa deslumbrante invadió mi cara. Por un instante, me olvidé de ese chico tan guapo, de todo lo que me rodeaba.  Comenzamos a hablar, y disfruté de esa conversación más que todo el día que pasé con el chico escultural. Pero yo quiero mi pez.

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