viernes, 14 de noviembre de 2014

Recuperar la ilusión

Soy débil, muy débil. Tanto como una hoja seca que cae de un árbol y es arrastrada por el viento hasta cualquier saliente puntiagudo que la rasga. Esa soy yo.

No me sirve con lo que sé. NO. No puedo olvidarle por eso. Le quiero demasiado, y mi corazón se niega a aceptar la realidad, que por otra parte, será pasajera. Lo que siento es más fuerte que cualquier impedimento humano. Paradójico, pero real. Paradójico, porque no hay nada más humano que el amor, y real, porque él es el único capaz de que toque el cielo con la punta de los dedos. 

Mi "yo" interior más racional criticaba su pérdida de principios, pero no lo puedo negar: no es para tanto. No ha cometido mayor crimen que el de enamorarse de la persona equivocada. No debo juzgarle, porque puede que yo esté haciendo lo mismo.

Lo único que tengo claro es que cuento los días para verle y achucharle. Sé que la situación no va a cambiar, pero su sola presencia es la luz de mis días, el faro que me guía. Su compañía es el mayor placer de este mundo. Tenerle a mi lado, caminando junto a mí, mientras imagino una vida con él.

"Si la distancia es el olvido, como te siento aquí conmigo"

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