Sí, leéis bien. Estoy enamorada de un BORDE. Ese hombre que te contesta con monosílabos, en caso de que lo haga.
Pensé que esta actitud no la tenía conmigo. De hecho, creo que nunca ha sido como hoy. Si no podía hablar conmigo, me lo decía y luego me "compensaba" esa espera. Hoy, no entiendo el porqué de esa bordería. Él siempre se había definido así, pero yo nunca lo había comprobado por mi misma. Y no me ha gustado. Nada. Que lo sea con los demás, es como si no me afectase.
Le quiero para mí, y
sé como es conmigo, pero hoy me ha decepcionado.
Quizá esté haciendo deducciones sin haber pensado que puede que tenga un mal día, y se acabó. Pero la angustia me mata. Esa angustia que me lleva a pensar que lo sabe todo y quiere distanciarse de mí porque, como yo pensaba,
no le gusto. No soy su tipo de chica. Siendo sincera, aspira a más.

Soy una persona tremendamente pesimista, pero
siempre acabo encontrado un rayito de esperanza. Este amor cada vez se parece más al prototipo medieval de la dama que despecha a su hombre, solo que aquí se tornan los papeles. Se viene a mi mente un proverbio que leí hace tiempo que decía:
"Ámame cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite". Eso hago. Yo quiero ser quien esté con él cuando menos lo merezca, porque quiero ayudarle. El amor que siento me hace ayudarle en todo lo que pueda, hacer lo imposible porque todo le sea más fácil.
Quiero que sepa que me tiene para lo que necesite, que no le voy a guardar rencor por una cosa sin más importancia que la que una enamorada le da.
No hay comentarios:
Publicar un comentario