jueves, 2 de julio de 2015

Lo mejor, ¿para quién?

Que yo lo más lejos que quiero estar de ti es a un 1 centímetro de tu piel. Y tu te empeñas en poner miles de kilómetros entre nosotros.

Que el amor de tu vida encuentre un gran trabajo es un motivo de alegría, pero que se tenga que mudar a 1.000 kilómetros no lo es tanto. Duda de ello. Y tú, ¿qué haces? Tienes dos opciones, pero odias las dos. 

La primera es que se vaya, y consiga un gran éxito. ¿Y tú? Solo te queda sentarte y esperar. Tus obligaciones personales te retienen. Tu familia te necesita. Él será feliz, y tu desdichada. Sin embargo, el amor se basa en buscar la felicidad del otro de forma desinteresada. Pero, ¿hasta qué punto debemos aguantar por la felicidad del otro? 

La otra opción es animarle a rechazarlo, y poder demostrarle que estás a su lado, y que no necesitas que tenga el mejor trabajo del mundo porque él es lo mejor del mundo para ti. Pero él no se sentiría completamente realizado, y podría arrepentirse de no haber aprovechado esa gran oportunidad. 

El amor siempre te plantea obstáculos. Son infinitos. ¿Qué felicidad sacrificar? ¿El amor es tan desinteresado? Se basa en darlo todo por la otra persona, pero si de verdad lo hacemos, no nos queda nada a nosotros mismos. Nos agotamos. 

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