lunes, 20 de octubre de 2014

Una vida contigo

A pesar de nuestra corta edad, sueño con ese futuro en común. Me imagino en diez años enfundada en mi vestido blanco inmaculado y perfecto, entrando en una iglesia sobriamente decorada para la ocasión. A mi lado, el que hasta ese momento sería el único hombre de mi vida: mi padre. A los pies del altar, ÉL. Su cara habla por sí sola, especialmente sus ojos brillando de la emoción. Allí está, su esbelta y alta figura, cubierta por un frac que le sienta como un guante. Tras una emotiva ceremonia, llega el banquete, con nuestras familias y amigos. Después, llegarán nuestros primeros momentos a solas como marido y mujer.

Dos años más tarde, la familia aumentaría, según ese plan vital de película. Nunca he sido una
apasionada de los niños, pero creo que a su lado sería capaz de tener uno, dos o incluso tres. Crecerían con todo el apoyo que se le puede brindar a un hijo, porque ambos sabremos muy bien los sacrificios que requiere llegar a la cima.

Sin embargo, todo esto es demasiado idílico y sé que no sucederá... aún así, quiero que sepas que te quiero, y que eres un sueño.

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