sábado, 4 de octubre de 2014

El hombre de mi vida

No estoy enamorada de un Romeo, tampoco de un Don Juan. En realidad, no lo necesito. Estoy enamorada de un hombre humilde, de una gran persona, con un corazón que no le cabe en el pecho. Ese hombre discreto, educado y caballeroso es el que ha logrado entrar en mi corazón.

Sus ojos claros son la luz de mi vida, y su sonrisa, inseparable de su cara morena, ilumina mi día a día. A pesar de la distancia, lo siento conmigo cada día. Quizá porque no consigo sacármelo de la cabeza, no logro dejar de imaginar un hipotético día en el que esté en sus brazos.

Sin embargo, él no lo sabe. O sí... Hay cosas que se notan y creo que el amor en el rostro de alguien es un claro ejemplo. Esos ojos que destellan, una sonrisilla estúpida... Realmente, ¿lo sabe y lo ignora? ¿No lo sabe? Sea lo que sea, la intriga me mata, pero el miedo me frena. Miedo a perder todo lo ganado, y lo que es peor, perderle para siempre.

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